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Sábado 20 de Enero de 2018

Cuarenta años del Plan Cóndor

27.11.2015

Esta semana se conmemoran 40 años de la reunión fundacional del Plan Cóndor. Entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1975, se realizó una Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional de carácter estrictamente secreto en la Academia de Guerra en la Avenida Alameda de Santiago de Chile. El acta de conclusión de la reunión Cóndor fue el 28 de noviembre de 1975. Las siete sesiones presididas por el mismo General Pinochet se extendieron por varios días, incluyendo un viaje a Viña del Mar. Así se creó el llamado “Plan” u “Operación Cóndor", con el objetivo de intercambiar información y prisioneros políticos “para golpear a la subversión en cualquier lugar del mundo”. Cincuenta oficiales Latinoamericanos de Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay asistieron a esa reunión, mientras que Brasil participó como observador, y se sumó formalmente en 1976. En 1978, Perú y Ecuador se incorporaron también a la operación. El Plan Cóndor fue una red secreta transnacional de terror, inteligencia y contra-insurgencia, que involucró principalmente a las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Desde finales de 1975 y hasta aproximadamente 1981, la coordinación represiva regional torturó, asesinó y desapareció a centenares de líderes políticos, militantes, refugiados y exiliados, estableciendo un área de terror e impunidad sin fronteras en Sudamérica. Y aún más allá, con operativos en Roma en 1975 y Washington DC en 1976, cuando fueron asesinados por orden de Pinochet el diplomático Orlando Letelier y su asistente Ronni Moffit.

Para recordar este 28 de noviembre, a cuarenta años de la fundación del Plan Cóndor, en Pucheronews exponemos un caso emblemático de la coordinación represiva, investigado por el juicio al Plan Cóndor en Buenos Aires: el secuestro en Mendoza de tres jóvenes chilenos del Partido Socialista (PS), desaparecidos en abril de 1976.

 

Los chilenos

Luis Gonzalo Muñoz Velásquez, Juan Humberto Hernández Zazpe y Manuel Jesús Tamayo Martínez se refugiaron en Mendoza, escapando de la persecución de la dictadura de Pinochet. 

Al momento del secuestro, Luis tenía 28 años y era ex Secretario del Seccional San Bernardo del Partido Socialista (PS). Juan, de 24 años, era ex Presidente de la Federación de Estudiantes Industriales y Técnicos e integraba la Juventud Socialista. Manuel, de 25, era sociólogo y trabajaba estrechamente con los miembros del Comité Central del PS.

 

A Juan le decían “Mono”; partió rumbo a la Argentina el 5 de septiembre de 1975 porque muchos de sus compañeros del PS estaban siendo perseguidos y detenidos en Chile. Viajó solo a Mendoza pero allá estaban sus compañeros de militancia: Luis Muñoz, Manuel y Jorge Tamayo.

 

La hermana de Juan contó en el juicio que la policía secreta chilena y personal de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) fueron a buscar a Juan a la casa de sus padres en varias oportunidades. Informaron a los agentes que Juan ya no se encontraba en Chile y estos respondieron que ya sabían de su paradero en Mendoza, que era un “elemento peligroso,” y operaba en contra del gobierno chileno desde allá. El 24 de febrero de 1976 Juan envió la última carta a su familia donde les contaba que salía muy poco de casa porque la Policía Argentina “hueveaba” [chilenismo, significa “perseguía”] a los chilenos. Dijo también que lo vigilaban y civiles desconocidos lo seguían.

Manuel Tamayo en un afiche conmemorativo. Foto: Jorge Tamayo

Manuel Tamayo, alias “Mono Chico,” había dejado su país natal también debido a la persecución sufrida por la dictadura pinochetista. Viajó a la Argentina con la intención de llegar luego a Ecuador.

Luis Muñoz o “Macero” vivió primero en la ciudad de Posadas al norte de Argentina y luego, junto con su hermano Alex y su cuñada Cecilia se mudaron a Mendoza. Alex recuerda que su hermano era buscado en Chile por su militancia y  había estado detenido en 1973.

Juan, Luis y Manuel trabajan para reagrupar a los exiliados del PS en el extranjero; estaban a cargo de reorganizar una Coordinadora Socialista participando en actividades de la denominada Comisión de Consenso del PS en el exilio.

Luis y Juan habían solicitado el estatus de refugiados de Naciones Unidas porque tenían la intención de irse de Mendoza. Se sentían en peligro estando tan cerca de Chile.  

 

Terror en Mendoza

El 3 de abril de 1976 Juan, Luis y Manuel fueron secuestrados en la Avenida Belgrano 1270 de la ciudad de Mendoza alrededor de las 17:30 hs. 

Fue un operativo conjunto de la Policía Federal Argentina y agentes de la DINA chilena con un gran despliegue de fuerza que copó las calles adyacentes.  

Av. Belgrano al 1200, Mendoza. Foto: G. Santomé Turco

Alex y Cecilia Muñoz presenciaron el secuestro. Habían salido para hacer algunas compras ese día y al volver, su compañero José Cerda les avisó que estaba pasando “algo raro”; al acercarse a la Avenida Belgrano, vieron cómo se estaba desarrollando el operativo. Había un camión militar y varios vehículos, con patentes argentinas y otros dos chilenas.

Alex reconoció a su hermano cuando Luis levantó los brazos desde el camión para hacerse visible: llevaba puesto una camisa y un rompevientos que Alex mismo le había prestado ese día.

 

Alex, Cecilia y José vieron cómo los agentes en el operativo vestían ropa militar argentina pero también otros vestían de civil. Eran argentinos y también chilenos. Cecilia pudo reconocer claramente el acento de algunos agentes, subrayando cómo los “garabatos” chilenos eran diferentes de los argentinos.

Además los exiliados chilenos en Mendoza sabían que agentes de la DINA operaban permanentemente en esa ciudad, hasta infiltrándose en sus agrupaciones. Era común ver circular vehículos de la DINA por las calles de la ciudad y se sabía que la policía secreta chilena “tenía las puertas abiertas para hacer lo que quisiera.”

Tanto Alex como Cecilia y José vieron que, además de Luis, fueron secuestrados Juan y Manuel. A pesar de que los tres chilenos se resistieron al secuestro, fueron subidos boca abajo al camión que se alejó hacia un destino desconocido.    

 

Cruzando la Cordillera

Los familiares denunciaron de inmediato lo ocurrido tanto en Argentina como en Chile. Pero sus reclamos no fueron atendidos.

La hermana de Juan, Flor Hernández, al viajar a Mendoza se enteró del secuestro. Al llegar a la casa, un compañero le sugirió que se fuera rápido del lugar porque la DINA podía llegar en cualquier momento. La situación estaba muy difícil y le recomendó volver a Chile sin hacer denuncias. La madre de Juan se contactó con el Arzobispo de Santa Fe que era pariente y le pidió averiguara por Juan. El religioso informó a la familia que Juan había sido detenido en Mendoza, la Policía Argentina lo había entregado a las autoridades chilenas y que estaba detenido en Peñalolén en Santiago.

Foro de ex presos, Mendoza. Foto: Patrice McSherry

Los relatos de algunos sobrevivientes de centros clandestinos de detención chilenos, como Gabriela Salazar y Juan Carlos Feres, confirman la versión brindada por el religioso.  

Salazar estuvo detenida en Cuatro Álamos desde marzo de 1976. Escuchó llegar allí a tres personas; pedían agua, no habían tomado agua en todo el trayecto, venían desde Mendoza.  

Feres, sobreviviente de Villa Grimaldi, entró en contacto con un detenido que venía de Argentina. Era Luis Muñoz. Se encontraba en muy mal estado por las torturas sufridas y se quejaba por el dolor. Luis le contó que había sido detenido en Mendoza junto con dos compañeros. Después de pasar por una unidad militar en Argentina, fueron trasladados a Chile la misma noche del secuestro, en la parte trasera de una camioneta pick-up. Cruzaron los pasos fronterizos con la total complicidad de los policías de ambos lados de la Cordillera. Luis le dijo también que habían sido torturados. Villa Grimaldi fue el último lugar donde se  supo de los jóvenes secuestrados en Mendoza.  Hoy Luis, Juan y Manuel siguen desaparecidos.

Francesca Lessa

Autor/a:

Italiana de origen, británica de formación, vivo en Buenos Aires. Doctora en Relaciones Internacionales e investigadora en el Latin American Centre de la Universidad de Oxford. Soy autora de numerosos libros sobre la memoria y la justicia en Argentina y Uruguay, y co-editora de otros varios títulos relacionados al tema. Desde octubre de 2014, monitoreo el juicio Plan Cóndor en Buenos Aires como parte de mi investigación.

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