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Sábado 20 de Enero de 2018

La noche no es eterna, sólo oscura

06.01.2018

Por Diego Braude

 

Una ciudad militarizada para permitir que el Congreso apruebe una ley regresiva. Una cacería humana. Muchas. del otro lado, el encuentro, el abrazo sanador, la necesidad de seguir riendo. El violento contraste del presente. No todos estarán de acuerdo. No tienen por qué estarlo.

 

Es 14 de diciembre. Para sesionar y sancionar una Reforma Previsional regresiva, el gobierno ha militarizado las inmediaciones del Congreso. Entre los manifestantes, nadie ha previsto que el operativo es de cerrojo y no para despejar la plaza. Nadie ha previsto que no se trata de dispersar la protesta mientras transcurra la sesión en el Congreso, sino que el dispositivo está pensado para encerrar y cazar. Nadie podrá irse, nadie podrá escapar. Para el final de la tarde, las motos, las balas de goma, los gases, las detenciones al voleo van a mostrar un operativo con un radio de alcance de diez cuadras.

D corre desesperada por la calle. Es docente en una escuela de un barrio popular, y todos los días enfrenta gente o situaciones intensas. Ella y sus compañeros no son de los que se asustan fácil, pero esta vez es distinto. D está cegada por los gases y huyendo de la gendarmería. No ve bien por donde va, porque el cartucho de gas lacrimógeno que estalló a sus pies está haciendo su efecto y todo se le aparece nublado. Escucha a una mujer que grita pidiendo por su hija de dos años, a quien no puede encontrar en medio de las corridas. Los ojos le arden a D como si quisieran salírsele de sus órbitas. Sin dejar de correr, un compañero la empuja hacia una puerta abierta pero, a punto de cruzar el umbral, la puerta de vidrio se cierra y el hombre todavía con el picaporte en la mano desde el otro lado del cristal le pide perdón. Los gendarmes se acercan inexorablemente en medio de la humareda.

D no acaba de saber cómo pero va a zafar, aunque la cara del gendarme deformada por la rabia la va a perseguir por las calles en pesadillas a lo largo de numerosas noches mientras sus ojos se niegan a terminar de sanar.

 

Una semana después, y luego de aprobada finalmente la Reforma, una milonga. No se habla del tema, pero muchos corrieron de los gases, algunos no fueron levantados por las fuerzas de seguridad de casualidad, otros tantos se comieron un susto. No se habla del tema, pero el tema está. Está en las miradas, está en comentarios al pasar, está en la necesidad de festejar. La realidad se está poniendo oscura, y está modificando rostros, lo que dicen los ojos, las formas de moverse. El encontrarse cobra otro sentido. Bailar, reír, abrazar se tornan en algo más visceral que nunca.

Días más tarde, A - que con su novio debieron arrojarse cuerpo a tierra en un estacionamiento para que no la levante una moto de la Policía Federal durante otra cacería (esta vez, del 18 de diciembre, cuando finalmente ocurrió la sesión) - me manda su mensaje de año nuevo: “El tango salva, el tango es un regalo, sobre todo en estos tiempos sombríos”.

 

 

Leé otros micro-relatos con fotografía en Las acuarelas de Braude

 

 

Diego Braude

Autor/a: Diego Braude

Licenciado en Artes. Periodista, documentalista. Dirigió la web Imaginación Atrapada, premio Teatros del Mundo 2011. Es editor de Emprende Cultura y ha colaborado en medios como Página/12 o Revista Acción. Realizó el documental “Fabricantes de Mundos” y ahora trabaja en tres proyectos para 2016, mientras realiza el webdoc “Los viajes del mago”. Ha sido además socialero, cabezón de carnaval carioca, jurado de concursos, ha experimentado con nuevas tecnologías y artes escénicas y da clases.

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