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Sábado 20 de Enero de 2018

La obsesión de Stroessner

29.10.2015

Alfredo Stroessner fue el dictador de Paraguay entre 1954 y 1989.  Stroessner nunca le perdonó al médico Agustín Goiburú haberse escapado en 1970 de una cárcel de alta seguridad.  El caso de Goiburú es simbólico tanto de la represión política en Paraguay como también de la coordinación represiva entre los países del Cono Sur. Además, no era aquella la primera vez que Goiburú lograba fugarse de Paraguay. Ya a finales de los años 50 se había refugiado en Argentina para continuar con su militancia política contra la dictadura que sacudía a su país. Stroessner consideraba a Goiburú como a uno de sus peores enemigos, sino su enemigo número uno.  El caso de Goiburú es unos de los casos emblemáticos del juicio Plan Cóndor en Argentina.

 

De exilios y secuestros

El doctor Agustín Goiburú nació el 28 de agosto de 1930 en Paraguay. Era médico traumatólogo cirujano, casado con Elba Benítez. Goiburú formaba parte de la disidencia al dictador Stroessner dentro del Partido Colorado y fue miembro fundador del Movimiento Popular Colorado (“MOPOCO”) en 1958, un grupo político opositor a Stroessner.

El médico militante realizó varias denuncias públicas sobre torturas y maltratos cometidos por el régimen contra ciudadanos paraguayos en el hospital de Policía “Rigoberto Caballero”, donde trabajaba. Goiburú fue obligado a renunciar a su trabajo porque se negó a falsificar certificados de defunción de presos y perseguidos políticos. Pero las presiones continuaron hasta que se exilió. Primero permaneció más de un mes en la embajada uruguaya en el Paraguay, y finalmente salió rumbo a Argentina en 1959. Se instaló en Posadas, ciudad argentina en la porvincia de Misiones y fronteriza con Encarnación en el sur de Paraguay.

Posadas, Misiones. Foto: Cecilia Fernández Díaz

A pesar de haber abandonado el país, el doctor Goiburú siguió bajo vigilancia paraguaya en territorio argentino. En noviembre de 1969, fue secuestrado mientras se encontraba pescando junto con su hijo Rolando, de 11 años, en el río Paraná. El niño fue liberado el día siguiente, mientras que él fue llevado a Asunción. Acusado de intentar planear un golpe de estado para derrocar a Stroessner. Estuvo detenido en distintas comisarías policiales y centros de detención en Paraguay; permaneció desaparecido por varios meses.  En diciembre de 1970, Goiburú y otros prisioneros se escaparon por un túnel subterráneo de unos setenta metros de largo que habían cavado. Logró exiliarse en la embajada de Chile y viajó a ese país, para luego volver a la Argentina. Su fuga empeoró la persecución por parte de la dictadura paraguaya.

Hubo por los menos dos intentos fallidos de secuestrar al doctor Goiburú.

En diciembre de 1974, la familia Goiburú advirtió la presencia de un extraño que fotografiaba su casa en Posadas. Lograron capturar al policía paraguayo Bernardo Cocco quien declaró que el fallido secuestro había sido planeado por el Jefe de Investigaciones de la Policía paraguaya, Pastor Coronel.  

A comienzos de 1975 existió otro plan, supuestamente bajo el comando del general paraguayo Guanes Serrano. Sin embargo, no fue llevado a cabo porque la operación requería una importante cantidad de dinero.

Palacio Presidencial, Paraguay. Foto: Raluca Grosescu.

Una verdadera obsesión

Algunos documentos del Archivo del Terror de Paraguay confirman la obsesión de la dictadura paraguaya por ‘localizar y detener’ a Goiburú. El informe de octubre de 1975 realizado por agentes especiales paraguayos en Buenos Aires define al doctor como a un ‘conocido subversivo’,  un hombre ‘escurridizo y peligroso’. El texto termina diciendo  que, si Goiburú era capturado, el personal ‘que trabaja especialmente en este caso’ podría viajar a Argentina de inmediato.

Producido el golpe militar de 1976 en Argentina, la búsqueda y el monitoreo de Goiburú dan un salto cualitativo gracias a la estrecha coordinación entre los argentinos y los paraguayos, consolidada ya formalmente con la creación de Plan Cóndor a finales de 1975.

Por razones de seguridad, Goiburú decidió trasladarse con su familia de la provincia fronteriza de Misiones a la provincia de Entre Ríos. Sin embargo, la vigilancia sobre él y su familia no cesó. Goiburú hasta tenía una pequeña libreta donde anotaba todos los vehículos que lo seguían.

Otros documentos del Archivo del Terror detallan la vigilancia y el monitoreo. Un documento -probablemente de la inteligencia Argentina de enero de 1977- enumera información detallada sobre Goiburú, sus antecedentes políticos, su familia, su cuenta bancaria, sus horarios, las personas con quien trabajaba, amistades personales y sus actividades cotidianas. El documento es acompañado por ocho fotografías de espionaje tomadas al  Dr. Goiburú, a su hijo, de su casa, el Sanatorio Rivadavia y del Hospital San Martin donde trabajaba.

En febrero de 1977, el Cónsul de Paraguay en Posadas, Francisco Ortiz Téllez, también informaba al Ministro del Interior del Paraguay sobre las actividades de los opositores paraguayos residentes en Argentina, citando específicamente a Goiburú.

El operativo final

A comienzos de 1977, un nuevo plan para secuestrar a Goiburú se empezó a diseñar. Después de dos fracasos anteriores, el nuevo procedimiento se preparó cuidadosamente y se implementó hasta el último detalle. El coordinador de la operación se alojó en el Hotel Guaraní de Asunción; una nota en papelería de ese hotel en el Archivo del Terror muestra el nivel de planificación. Las fuerzas de seguridad estaban al tanto de que el doctor Goiburú tomaba ‘medidas de seguridad personal y familiar extraordinarias’ y que tenía armas largas tanto en su consultorio como su domicilio. La operación en el domicilio era por lo tanto ‘prácticamente imposible,’ dice la nota. También sabían que el doctor se encontraba de vacaciones y que iba a volver para febrero. Se decidió que el atentado se iba a realizar ‘en el trayecto de la Clínica a su domicilio’ y que iba a intervenir ‘un sólo grupo de cuatro hombres con dos vehículos y armas adecuadas’, cuyo manejo y prácticas ya se estaban ensayando.

Frontera entre Paraguay y Argentina, Iguazú. Foto. F. Lessa

Efectivamente, Agustín Goiburú fue secuestrado el 9 de febrero de 1977. Cerca del mediodía, un auto Ford Falcon verde olivo sin matrícula embistió el automóvil del doctor que se encontraba estacionado en la calle Nogoyá 572 de la ciudad de Paraná. El doctor salió de la finca para verificar el daño. Fue entonces reducido por el conductor armado del Ford Falcon ayudado por tres personas más; lo metieron en el auto y se fueron con rumbo desconocido.  

Los familiares lo buscaron por todos lados sin éxito. Su esposa y sus hijos pudieron posteriormente confirmar lo que ya sospechaban: el secuestro se había planeado desde Paraguay y se había llevado a cabo gracias al Plan Cóndor. Luego del secuestro, el doctor habría estado privado de su libertad en un cuartel de la Fuerzas Aéreas de Entre Ríos. Desde allí,  fue llevado en avión a Formosa y entregado a las autoridades paraguayas en Puerto Falcón.

Algunos testigos afirman haber visto al doctor Goiburú con vida en cárceles paraguayas, entre ellos, Domingo Rolón Centurión, un ex preso que lo reconoció por una foto. Rolón Centurión vio a Goiburú en marzo de 1977 en el Departamento de Investigaciones de Asunción. Goiburú le preguntó su nombre y se presentó, contándole que lo habían trasladado desde Argentina. El mismo Rolón Centurión había sido traído clandestinamente desde ese país en 1976.  

Homenaje a las víctimas del régimen de Stroessner, Paraguay. Foto: Raluca Grosescu

En el Caso Goiburú y otros vs. Paraguay de 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Paraguay por los crímenes contra esta familia. Remarcó que la desaparición de Agustín era un caso de la ‘acción coordinada entre las fuerzas de seguridad paraguayas y argentinas dentro de la Operación Cóndor’ y que su desaparición se enmarcaba ‘en el modus operandi en el que paraguayos eran desaparecidos en la Argentina'.

 

Leé más notas de Francesca Lessa sobre este tema en nuestra sección Juicio al Cóndor en Zoom

 

 

 

Francesca Lessa

Autor/a:

Italiana de origen, británica de formación, vivo en Buenos Aires. Doctora en Relaciones Internacionales e investigadora en el Latin American Centre de la Universidad de Oxford. Soy autora de numerosos libros sobre la memoria y la justicia en Argentina y Uruguay, y co-editora de otros varios títulos relacionados al tema. Desde octubre de 2014, monitoreo el juicio Plan Cóndor en Buenos Aires como parte de mi investigación.

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