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Sábado 16 de Diciembre de 2017

La polémica por la reforma laboral

07.12.2017

Por José Aspillaga

 

Después de las marchas en contra y algunos cambios en el plan inicial, el proyecto de reforma laboral del gobierno ha sido rechazado por distintos sectores. Si bien el debate parece suspenderse hasta el año que viene, la reforma planteó algunas problemáticas para analizar desde distintas perspectivas.

La poca negociación y concesión en la propuesta de reforma laboral ha sido una de las principales críticas que ha surgido tras el primer proyecto y sus posteriores modificaciones. El proyecto no cuenta con el apoyo de los trabajadores, ni de las agrupaciones que los representan. Ya desde el inicio, la falta de consulta como mensaje es uno de los motivos de polémica.

El juez de la cámara laboral Eduardo Álvarez Tuñón dio su opinión a PucheroNews sobre esta actitud. Desde su perspectiva, la negociación tiene que incluir de modo menos conflictivo al movimiento obrero, a los sindicatos y a las asociaciones de empleadores.  La negociación colectiva para la concertación es muy importante para el abogado, y  asegura: “Habría que repotencializarla. La ley es general y abstracta y para eso está la negociación colectiva que hoy en día está muy ceñida a lo salarial”. Esto se refuerza por la tradición inflacionaria y las constantes crisis de Argentina, desplazando más la negociación en cuestiones de derechos laborales.

Para Myriam Bregman, legisladora del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), este avance no se puede frenar desde las instituciones del régimen sino “con una gran pelea en las calles, desde los trabajadores y sus organizaciones de base, que presionen a las dirigencias a oponerse a este ataque escandaloso”. Por ello, asegura que un ataque de tal magnitud no puede pasar sin una enorme oposición y que el movimiento obrero movilizado lo haría caer.

El proyecto, además, ha recibido críticas no solo por ignorar en sus propuestas a la opinión de los trabajadores en general, sino también por directamente ni siquiera mencionar en el borrador a sectores constantemente desfavorecidos como las mujeres, travestis y personas trans.  Bregman, comprometida en esta lucha,  asegura: “Una mayor precarización, y el facilitamiento a los empresarios para que hagan prácticamente lo que quieran, facilitaría también la discriminación a todo sector ya históricamente discriminado. Obviamente esto incluiría a las mujeres”. Un ejemplo que usa para dar cuenta de este fenómeno es de los despidos de Pepsico: “Cuando la policía de Macri y Vidal reprimieron y desalojaron a mujeres con 20 años en la fábrica”.

 

Las polémicas en el proyecto

El tema que más controversia causó fue la reducción en la indemnización por despido. En ellos, el cálculo de esta disminuye en relación a lo anteriormente establecido. Sobre esto, Myriam Bregman considera que, de avanzar la reforma, habría una flexibilización y una precarización del trabajo, a lo que agrega que si alguien no decide prestarse a ello, se lo podrían sacar de encima de modo mucho más barato. El juez Álvarez, quien considera problemático que una eventual baja de indemnizaciones se de en un contexto de agudo desempleo, encuentra, además, otros problemas técnicos: “La propia estructura de la norma es muy litigiosa porque no deja en claro la base de cálculo de la indemnización”.

 

La idea del banco de horas fue otro punto que generó opiniones encontradas. Esta consiste en horarios menos rígidos diariamente en el marco laboral, pero con el total de horas a alcanzar sin modificación. En otras palabras, el día en que se trabajen horas extras estas no serán remuneradas como tal, sino solo descontadas del total acumulado por hacer. “Lo del banco de horas puede funcionar en unos países con un capitalismo más serio. Trasladada a las condiciones argentinas me parece muy ficcional”, opinó Álvarez, preocupado por el uso que pueden darle los empleadores a un sistema de este tipo. Para Bregman esta representa una medida arcaica, “a tono con el siglo XIX”, que puede causar que el trabajador haga horas extras cuando al patrón se le antoje.

Existe, no obstante, un consenso en la necesidad de una reforma laboral por los cambios en el proceso productivo y en la misma tecnología. El Frente de Izquierda, por su parte, propuso una reforma en su campaña con una jornada semanal de 5 días y 6 horas diarias que sea posible gracias a los avances tecnológicos y con la calidad de vida de los trabajadores como prioridad. Álvarez, con más detalle en el proceso productivo, da cuenta de una constante externalización y tercerización, con productos finales hechos por varias empresas o trabajadores, exigiendo, en consecuencia, una nueva visión sobre el derecho del trabajador. Además, encuentra otro defecto en la legislación argentina laboral: “No tiene un sistema diferenciado, serio, de régimen laboral en función de las dimensiones de la empresa. Tenemos los mismos derechos para el Carrefour que para el maxikiosko”.

“No deberíamos aceptar el chantaje de la modernidad -asegura el juez-, una cosa es adaptarse y otra desproteger”. Así mismo, rechaza la derogación del artículo 12 de la ley del contrato de trabajo, por establecer el proyecto la renuncia plena de derechos no emergente de la ley, es decir emergente del contrato y la voluntad de las partes, lo que puede ser la base de una conducta extorsiva del empleador para mantener la fuente de trabajo.

En este sentido, la flamante legisladora porteña Bregman, aseguró a PucheroNews: “Esta reforma busca despedazar a la Ley de Contrato de Trabajo en la mayoría de sus aspectos progresivos, al igual que al carácter protectorio del derecho laboral previsto por el artículo 14 bis de la Constitución”.

 

¿Flexibilización = mayor inversión y empleo?

Un axioma del pensamiento económico ortodoxo es que si el empleo baja el costo, entonces su oferta aumentará, como también bajarán los costos de producción, aumentando así la inversión. A esto se suma, además, la idea de que si la formalidad es más accesible, se reducirá, por lo tanto, la informalidad y la clandestinidad. Esta visión, mencionada tanto por Álvarez como por Bregman, es la que en el sector laboral de Brasil se está comenzando a aplicar.

En Argentina, estas afirmaciones han sido cuestionadas por distintos sectores sociales, citando distintos acontecimientos históricos.  “Es una mentira enorme. Décadas enteras recientes están ahí para recordárselo a todos”, señala Bregman. Suma, así mismo, un dato estadístico: desde los años ‘90 hasta hoy, bajaron los aportes patronales de un 33% al 15,7% actualmente. “Se proponen disminuirlos aún mucho más, vaciando al Estado en favor de los empresarios de modo escandaloso pero además insostenible”, concluyó la legisladora.

En este sentido, el juez cree que se sobreestima el rol del derecho laboral en la creación de empleo e inversiones. “Echarle la culpa al derecho por el desempleo para mí es un error. Yo no creo que en Argentina haya desempleo por el rol del derecho del trabajo”,  asegura. De hecho, observa que algunos puntos de la reforma propuesta pueden ocasionar clandestinidad y fraude como la diferenciación del trabajo, más aún conociendo el caso argentino. Así pues, existe un elemento para Álvarez Tuñón que a fin de cuentas vacía de contenido la legislación laboral: el desempleo. “El trabajador que teme a quedarse sin empleo a los 40 años acepta cualquier cosa. El temor al desempleo aparece como un elemento coaccionante muy grande. El desempleo es el gran flexibilizador, es el gran disciplinante”, finaliza.

Por acción y por omisión, la reforma se plantea escollos desde el mismo planteamiento, pasando por su desarrollo técnico, hasta llegar a sus objetivos y las posibles consecuencias. Del primer borrador ya cambiaron ciertos puntos y los involucrados son cada vez más, pluralizando el debate. Así como los primeros borradores de la reforma educativa, ahora la reforma laboral ve su futuro incierto. La calle ya dio su veredicto.

 

FOTOS: Diego Bernardez

 

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José Aspillaga

Autor/a: José Aspillaga

Licenciado en Periodismo. Estudiante de Ciencia Política. Peruano, aunque un poco apátrida.

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