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Sábado 20 de Enero de 2018

Prohibido olvidar: la situación trans en Argentina

09.12.2017

Por Florencia Masotta

 

La muestra fotográfica “Esta se fue, a esta la mataron, esta murió” del Archivo de la Memoria Trans, fue inaugurada el 2 de Diciembre pasado en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti para relatar las vivencias de las mujeres trans de nuestro país desde los años 80 en adelante.

 

La realidad del colectivo trans en la Argentina se ha visto principalmente caracterizada por cuatro elementos: discriminación, violencia ejercida por las FFSS, prostitución e invisibilización. El Archivo de la Memoria Trans pretende contar la historia Argentina desde una perspectiva trans. En contra del silencio emite una respuesta, como la célebre frase de Carlos Jáuregui: “En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”.

De la mano de María Belén Correa, fundadora de la primera organización de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA) y Claudia Pía Baudracco, comenzaron a recolectar la historia y relatos de las mujeres trans a partir de sus fotografías. Al fallecer Claudia Pía, María Belén decidió continuar con la tarea: creó un grupo de Facebook, el espacio que le permitiría estar en contacto con el resto de las mujeres trans y en el cual ellas pudieran compartir sus fotos e historias. Gracias a aquel grupo conoció a la fotógrafa Cecilia Estalles y entre ambas formaron el Archivo de la Memoria Trans. De esta forma evitaron que las historias de vida se fueran con aquellos cuerpos vulnerados por las fuerzas de seguridad, el Estado, el machismo y la desidia.  

Las fotografías datan de los 80 y 90s, años más que complejos para las trans en nuestro país -en aquel momento eran asesinadas a mansalva en la Panamericana.  Esa historia hoy es contada a través de retratos y cartas, una historia que no busca decidir por el resto sino interpelar y ser contada desde otro punto de vista: el de las protagonistas.

Ellas se consideran familia  ¿y cómo no habrían de hacerlo? Ese lazo fue el que les permitió tener un lugar a donde ir, llorar, reír y encontrar sostén cuando eran excluidas por la sociedad, el colegio e incluso sus propias familias. “Un encuentro es un acierto en épocas de revolución” dice la letra y no se equivoca. Ellas tejieron sus propias redes de cuidado; contaban cuántas eran para ver quién faltaba e ir a buscarla; si alguna iba detenida le llevaban comida, frazada, puchos. El amor, respeto y cuidado que muchas veces les era negado lo encontraron entre ellas, pero ello no significó que abandonaran la tarea de hacerse un lugar en esta sociedad. Hoy, a través de la organización es que pueden ocupar más espacios. Sin embargo, son mayoría las que incluso hoy en día se ven obligadas a prostituirse para sobrevivir, discriminadas en los centros de salud y en el ámbito laboral.

 

La noción de familia, la importancia de la visibilización, y el reconocimiento de derechos aparece en cada relato: “Vine a la muestra porque me encanto que la gente empiece a conocer algo de las chicas trans, a conocer cómo somos, que somos fuertes y podemos afrontar cosas. Nos estamos plantando para demostrar que somos personas”. Venir a la muestra la hace sentir más fuerte, se generan redes de cuidado: “tengo mi familia trans y mi familia de sangre” cuenta a PucheroNews Bianca Mendez, protagonista de algunos retratos expuestos en la muestra.

Gabriela López, de Libertador General San Martín (Jujuy),  es referente del Departamento de Diversidad Sexual y Cultural de su pueblo, y coincide con la idea de familia: “Cuando veníamos para acá nos ayudábamos, caíamos presas si salíamos a comprar, éramos familia entre nosotras”  y agrega que “es algo importante para todas nosotras, por la historia de vida que ha dejado cada una, desde que nosotras elegimos ser distintas pasamos a conocer realmente lo que es la discriminación, es muy importante que sea visible, que se sepa que las personas trans existen, que existen nuestros derechos.”

Para profundizar más acerca de la temática trans PucheroNews dialogó con Marcelo Márquez, profesor de Filosofía y militante LGBTIQ que trabaja en el INADI y Varela Diversa, organización que defiende la diversidad sexual y de la cual es pionero. Su incidencia en el colectivo trans, principalmente en el territorio de Florencio Varela se dio casi por casualidad: una chica trans se presentó ante la Dirección de Derechos Humanos con una herida que le llegaba hasta el vaso, provocada con un destornillador acuñado por un “cliente”  luego de haberse negado a mantener relaciones sexuales con él. Al asistir al centro de salud no solo tardaron horas en atenderla sino que fue víctima de burlas. Frente a esto, Márquez y su agrupación  tomaron cartas en el asunto, la acompañaron para garantizarle acceso a la salud y realizar una denuncia que indicara como agravante el hecho de que fuera una mujer trans.

“Sufren las peores consecuencias de la exclusión, son utilizadas por la sociedad como el lugar de descarga de la energía sexual del machismo, el discurso es tan terriblemente discriminatorio que las expulsa a los márgenes y la única salida que les permite es la prostitución” cuenta. Desde Varela Diversa han logrado, luego de una larga lucha, que dos compañeras del colectivo trans ingresen a trabajar en la secretaría de salud, de esta forma hacen de puente entre la comunidad LGBTQ más pobre y los centros de atención de salud. Considera que, en el actual contexto político, predomina un discurso conservador: “Da rienda suelta, envalentona a las fuerzas de seguridad pero después tiene que venir a poner un freno o límites con un protocolo. Vivimos en una sociedad cuyo discurso es homolesbotransbifóbico, y queda suavizada la palabra fobia porque es rabia, el nivel de la discriminación llega tan alto que se produce una cuestión de odio”.

 

Explica que la situación es compleja pero resalta que el cambio se da a través de la incidencia política. Gracias a Varela Diversa “ahora tienen nombre y apellido,  sabemos sus historias, qué hacen,  de qué viven, cómo viven, cuáles son sus sueños. Empezás a ver quién es el otro, empezás a ver una persona, no una masa uniforme de sujetos”. Hoy en día han logrado que quince compañeras terminen el secundario y tres están haciendo una carrera universitaria. La lucha es para que todos tengan una mejor calidad de vida: “desde la política y la democracia con los recursos y herramientas de la paz, del diálogo y la diplomacia, tenemos que ir generando relaciones distintas, queremos construir un lugar donde ellas defiendan a los suyos”. Interesado en el desarrollo de los discursos señala: ”Son creencias, que se transforman en relaciones cotidianas, está en el inconsciente y eso salta, hay un montón de discursos que llevan al menosprecio de la diversidad sexual. En el fondo son ideas de superioridad”.  En cuanto a las estrategias a adoptar por la comunidad LGBTQ establece: “La agenda política de la diversidad sexual tiene que defender lo conquistado hasta ahora. El reconocimiento de la igualdad de derechos, el acceso a ámbitos que hasta hoy no accedíamos. Ahí incluyo a las compañeras trans, aunque falte muchísimo”.

La defensa de la diversidad sexual no puede ser ajena a la lucha por los Derechos Humanos. Sus organizadoras  y protagonistas expresan la siguiente consigna: “La inclusión laboral trans y la lucha por una sociedad plural diversa e igualitaria.” El archivo pone cara, nombre, entidad. Se pretendió   silenciar y frente a eso la muestra les devolvió la voz a aquellas que se llevaron y a las que se fueron. Es la respuesta política a la exclusión e invisibilización que vivió –y vive- el colectivo trans. No nos deja olvidar que al tener Memoria y recopilar Verdad, nos da la oportunidad para no repetir la historia: la fórmula para lograr Justicia.

 

FOTOS: Lizz Von Trapp

 

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Florencia Masotta

Autor/a: Florencia Masotta

Periodista, o eso intento. Estudiante de Ciencia Política, eso seguro. Vivo entre clivajes, pero a la vuelta. Una de esas tipas raras que creen que las mujeres somos personas.

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