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Sábado 20 de Enero de 2018

Una historia de terror y justicia en América del Sur

06.03.2016

Por Francesca Lessa

 

Este 5 de marzo de 2016 se cumplen tres años del inicio del juicio al Plan Cóndor.

Durante los últimos diez años, estudié sobre las violaciones de los derechos humanos en América del Sur. En 2013, empecé en un nuevo proyecto: monitoear el así llamado Juicio al Plan Cóndor. Este juicio sin precedentes intenta, por primera vez, arrojar luz a los crímenes cometidos en forma conjunta por seis dictaduras suramericanas en los años 70. El juicio podría llegar a escribir un nuevo capítulo en la historia de esta región. La sentencia se espera para el próximo abril.

De boca en boca

La primera vez que escuché sobre el juicioal Plan Cóndor fue de casualidad, a través de una amiga uruguaya. Me gusta pensar que el juicio me encontró a mí. Mi amiga me había contado que el juicio en el que estaba incluída como víctima de detención ilegal y tortura en el marco del Plan Cóndor, finalmente, estaba por comenzar. El Plan Cóndor fue instituido por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay a fines de 1975. La operación a lo ancho del continente asesinó y desapareció a cientos de activistas de izquierda que estaban fuera de sus países de origen, sin importar fronteras. En esa época, América del Sur estaba convulsionada por gobiernos militares y autoritarios que impartían el miedo y el terror.

Carteles en la entrada de los tribunales. Foto: Lessa

Hacia fines de 2012, yo buscaba ideas para un nuevo trabajo de investigación y lel relato de mi amiga inmediatamente llamó mi atención. El juicio al Plan Cóndor era la combinación perfecta entre mi interés por la investigación sobre los derechos humanos y las transiciones democráticas en los países del Cono Sur como Argentina y Uruguay, y mi doctorado en relaciones internacionales. Me enseñaron que estos estados son extremadamente celosos de sus territorios nacionales y de su soberanía. La sola existencia del Plan Cóndor iba en contra de los conceptos claves y principios que había estudiado. Tratar de desenmarañar ese rompecabezas me cautivó desde el principio.

¿Cuál fue el motivo que convenció a los estados dictatoriales a trabajar juntos, a crear un área de terror e impunidad para cometer crímenes sin fronteras en América del Sur a mediados de los 70? Y cómo fue posible que, más de 40 años después de los acontecimientos en cuestión, una corte nacional en Argentina, de manera ambiciosa y sin precedente, finalmente juzgará a los responsables de estas atrocidades trasnacionales?

 

La corte

El 5 de marzo de 2013 era un día soleado en Oxford. Al menos así lo recuerdo. Todos los días, a las 13:30 en punto, me encontraba con dos amigos para alamorzar en el comedor de St Anne’s College. Pero ese día llegué tarde.

El 5 de marzo fue distinto a otros días. Había pasado toda la mañana clavada frente a mi computadora en la oficina, esperando ansiosa la transmisión en vivo de los tribunales de Comodoro Py (situados en el centro de Buenos Aires) que se difundía en la página web del Centro de Información Judicial de Argentina. El histórico juicio al Plan Cóndor debía comenzar esa tarde. Y yo no quería perderme un solo minuto.

No podía ausentarme de Oxford debido a compromisos docentes. Así que mandé al juicio a Pierre, mi asistente de investigación que vivía en Buenos Aires en ese momento, Él sería mis ojos y mis oídos en esa sala. Resultó cómico verlo directamente desde Oxford, gracias a las imágenes de la webcam.

El ex dictador Videla en una audiencia. Foto: Cortesía H.I.J.O.S.

Ese mismo día de marzo, exactamente tres años atrás, el ex dictador argentino Jorge Rafael Videla se sentó en el banquillo de los acusados. Él era el último de los dictadores de la región que quedaba vivo para responder sobre el Plan Cóndor. Sus colegas, el chileno Augusto Pinochet y el paraguayo Alfredo Stroessner también incluídos en el proceso original en 1999, ya habían fallecido. Videla murió un par de meses después de comenzar el juicio, en mayo de 2013. Otros oficiales de menor rango comprometidos en el Plan Cóndor enfrentaban juicios por crímenes similares en sus países natales.

La sala era sólo de pie. Ese día, cuatro jueces del Tribunal Criminal Federal Nº 1 de Buenos Aires comenzaron a procesar a 27 acusados- aunque actualmente sólo quedan 18. Cinco de los acusados murieron y cuatro fueron exonerados por razones de salud. De los acusados iniciales 26 eran argentinos - 24 de la Armada, 1 de la Marina y un oficial civil de inteligencia - y uno es un ex oficial del ejército uruguayo, Juan Manuel Cordero Piacentini. Éste es el segundo extranjero juzgado en Argentina por crímenes del Plan Condor, después del caso del oficial de la inteligencia chilena Enrique Arancibia Clavel a comienzos de 2000.

El juicio enfrenta los casos de más de 170 víctimas del Plan Cóndor, ciudadanos de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay que fueron blancos de la coordinación transnacional del terror en América del Sur en los años 70. Sumado a los secuestros individuales, la tortura y los crímenes, la fiscalía intenta demostrar que el Plan Cóndor constituyó una asociación ilícita llevada a cabo por los estados dictatoriales para perpetrar crímenes de lesa humanidad traspasando las fronteras.

Recorrí los pasillos de Comodoro Py por primera vez un 17 de septiembre de 2013; hacía frío. Comodoro Py: un edificio agobiante con corredores largos y transitados.

El testimonio de las víctimas y los familiares fue lo que más me impresionó del juicio. Escucharlos contar sus historias de vida o las de sus seres queridos es una experiencia muy conmovedora. A través de sus palabras, el pasado revivía en el presente. La ausencia de una persona se transformaba en una presencia que demanda verdad y justicia.

En 2013, sólo asistí a tres audiencias. Fueron suficientes para que me diese cuenta que mi lugar estaba ahí, observando como se recuperaba y, al mismo tiempo, se creaba la historia

Tribunales de Comodor Py, Buenos Aires. Foto: F. Lessa

Tres años después

El 31 de octubre de 2014 volví a Comodoro Py para quedarme. Dejé atrás las soñadas cúpulas de Oxford por el ajetreo de Buenos Aires. Pasé larguísimas horas escuchando los relatos desgarradores de los sobrevivientes de crímenes atroces, a los familiares que nunca flaquearon en la búsqueda de justicia, y analistas que explicaban documentos de archivo probatorios de la existencia y los trabajos ocultos del Plan Cóndor.

Lloré. Por momentos no podía hablar, agobiada por lo que había escuchado. Sonreí al encontrar caras conocidas en la sala, o al verlos en las video-conferencias para testimonios desde el extranjero.

¿Que evaluación podemos hacer del juicio tres años después?

El tribunal juntó una extraordinaria cantidad de pruebas, cientos de testimonios y documentos de toda la región y aún más. Ninguna otra institución pudo juntar tal riqueza de evidencias sobre el Plan Cóndor. El trabajo del tribunal es histórico. No dudo en absoluto que la coordinación represiva fue una maquinaria precisa y mortal dirigida contra los oponentes políticos sin importar el lugar de América del Sur.

La verdad de la justicia es imperfecta. Algunos casos quedarán sin resolver o se esclarecerán parcialmente; en otros, el juicio permitió que surgiese nueva información y cobrase sentido. Pasaron cuatro décadas. Las evidencias y pruebas no son siempre aptas para los altos estándares del tribunal. Los testigos y sobrevivientes fallecen. Los jueces enfrentan la tarea imposible de responder a crímenes atroces como asesinatos y desapariciones. La corte no puede deshacer las maldades cometidas y restaurar la situación anterior.

Pero la sala fue una salida para que las víctimas y sus familias pudieran hablar, para que ellos pudieran relatar no sólo lo que vivieron sino también el silencio que los rodeó durante décadas, primero por temor y después por impunidad e indiferencia.

Argentina fue uno de los países responsables del Plan Cóndor y el lugar donde, posiblemente, se cometieron la mayoría de los crímenes transnacionales. Por intermedio de su poder judicial, Argentina finalmente está asumiendo la responsabilidad de los crímenes que cometió. Esto es una verdadera hazaña en la lucha contra la impunidad. Sólo resta esperar sentencia y que los países vecinos sigan su ejemplo.

 

*Texto traducido del inglés por María Elisa Cordiviola

 

Versión en inglés

 

Leé otras notas del diario del Juicio al Cóndor

 

Francesca Lessa

Autor/a:

Italiana de origen, británica de formación, vivo en Buenos Aires. Doctora en Relaciones Internacionales e investigadora en el Latin American Centre de la Universidad de Oxford. Soy autora de numerosos libros sobre la memoria y la justicia en Argentina y Uruguay, y co-editora de otros varios títulos relacionados al tema. Desde octubre de 2014, monitoreo el juicio Plan Cóndor en Buenos Aires como parte de mi investigación.

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